
Declaro que el fútbol en general no me interesa en lo más mínimo… pero cuando te trata de ver jugar a la selección todo cambia… la “fiebre del fútbol” se apodera de mi y soy otra fanática más viendo el partido… quizá algo más conservadora porque hay quienes gritan cuanto garabato saben frente al televisor y yo me limito a un “corre”, “rápido”, “vamos Chile”… etc.
Debo reconocer que es casi una terapia, por aproximadamente 2 horas tenemos la oportunidad de olvidarnos de todo y solo nos concentramos en los 11 jugadores que corren tras “el balón”… lo único malo son los desagradables comentarios de Solabarrieta quien tiene la grandiosa capacidad de irritarnos con solo abrir la boca.
Además… qué más transversal que el fútbol para unirnos como país… cuando vemos jugar a la selección no importa el apellido ni la situación socioeconómica… todos somos fieles “hinchas de la Roja de TODOS”… previo al partido se puede ver desde estudiantes en la micro hasta importantes ejecutivos en sus 4×4 avanzando lo más rápido posible por las calles de nuestro largo y angosto país para llegar a ver el tan esperado partido.
Este Lunes 28 de Junio todos estaremos en casa para poder ver el partido de nuestra selección frente a quien siempre se pone en nuestro camino deportivo… Brasil… y… ¿Quién dice que esta vez la historia no puede ser diferente?… Esta vez la historia puede cambiar y espero que mañana a las 4 p.m estemos celebrando un triunfo… y si no, estemos felices por el trabajo realizado por los dirigidos de Bielsa, ya que, aunque sea por un par de semanas, todos nos unimos en torno a un mismo sentimiento.